Depresión e indefensión

La persona deprimida percibe a menudo fuertes sentimientos de aversión hacia sí misma; se siente inútil y culpable de sus insuficiencias. Cree que nada de lo que haga aliviara su condición, y ve el futuro negro. Pueden comenzar a producirse ataques de llanto, la persona afectada pierde peso y se siente incapaz de echarse a dormir o de volver a dormirse cuando se despierta muy de madrugada. La comida no sabe bien, el sexo no resulta excitante, y se pierde todo interés por la gente, incluso por la pareja e hijos. El afectado puede empezar a pensar en matarse a medida que sus intenciones se hacen más serias, las ideas esporádicas de suicidio pueden convertirse en deseos. (Seligman 1983, Pág. 115).

El modelo de indefensión aprendida de la depresión

Los depresivos se sienten tristes frecuentemente, pero puede diagnosticarse depresión aun en ausencia de tristeza; si un paciente no se siente triste, pero muestra u retraso verbal y motor, llora mucho, ha perdido nueve kilos en el último mes y todos esos síntomas se remontan a la muerte de su mujer, la depresión es el diagnóstico más apropiado. Tampoco el retraso motor es necesario, ya que un depresivo puede ser muy agitado. La etiqueta depresión se aplica a los individuos pasivos que creen no poder hacer nada para aliviar su sufrimiento, y que se vuelven deprimidos cuando pierden una fuente importante de apoyo (Seligman 1983, Pág. 120).

Etiología de la depresión e indefensión aprendida

Seligman (1983) refiere que la indefensión aprendida es producida por el aprendizaje de que las respuestas y el reforzamiento son independientes; así pues, el modelo mantiene que la causa de la depresión es la creencia de que la acción es inútil. ¿Qué tipo de acontecimientos desencadenan las depresiones reactivas? El fracaso en el trabajo o en la escuela, la muerte de un ser querido, el rechazo o la separación de amigos y seres queridos, la enfermedad física, las dificultades económicas, el enfrentarse a problemas insolubles y el envejecimiento, para mas información el autor refiere que se vea Paykel, Myers, Dienelt, Klerman, Lindenthal y Pepper (1969) para un estudio bien controlado de los acontecimientos vitales que preceden a la depresión.

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