Metodologías de Entrenamiento Medievales y del Renacimiento.

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Metodologías de entrenamiento medievales y del renacimiento.
Lic. Adolfo Arturo Camargo Alva

Egresado de la licenciatura en Historia de la UVHM.

“La naturaleza engendra pocos hombres fuertes, pero el trabajo con un adiestramiento oportuno hace fuertes a muchos”

Flavio Vegecio Renato

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Muchas páginas se han dedicado al estudio y análisis de tratados y manuscritos de combate que discuten el uso de las armas, cada año nuevas traducciones, libros, ensayos y blogs son añadidos a la lista de bibliografía relacionada al combate y el uso de las armas en la edad media y el renacimiento. Sin embargo, la cuestión de cómo abordaban el entrenamiento, especialmente en lo referente al acondicionamiento y fortalecimiento físico los antiguos caballero y esgrimistas, se mantiene casi inexplorada.

Existe un conocimiento medianamente generalizado que estos grupos se ejercitaban haciendo uso de armas pesadas, moviendo grandes objetos y lanzado rocas, no obstante, muchas falsas creencias aun se mantienen entorno a estas actividades, por lo que en las siguientes líneas nos avocaremos a presentar lo que los antiguos maestros de combate recomendaban, así cómo lo que se escribió en distintos documentos de la época, y analizaremos brevemente algunas fuentes iconográficas famosas del periodo en busca de una visión más clara de la forma en que estos hombres se preparaban para el combate.

Influencia clásica

Probablemente uno de los textos relacionados al combate y al entrenamiento militar que más influencia tuvo durante la edad media y el renacimiento, fue el publicado por el escritor romano Flavio Vegecio, Epitoma Rei Militaris. En el primer libro, de los cuatro que conforman este trabajo, Vegecio enlista diversas actividades en las que los reclutas deben ser entrenados; dichas actividades pueden ser divididas en cuatro segmentos, trabajo físico, combate cuerpo a cuerpo, combate a distancia y combate a caballo.

Respecto al trabajo físico indica que los reclutas deben ser capaces de recorrer 25 km, aproximadamente, en cinco horas; también deben practicar la carrera, y el salto, (muy probablemente de obstáculos). Durante los meses de verano recomienda que también se les imponga el nado, siempre que sea posible. También indica que era costumbre tener tres sesiones por mes en las que se realizaba una marcha de 12 kilómetros, aproximadamente, en la que se deberían cargar más o menos 20 Kg. Finalmente recomienda que los hombres de guerra se acostumbren a realizar trabajos físicos como cortar leña, cargar peso o atravesar zanjas.

En lo referente al combate cuerpo a cuerpo, remarca la importancia, en varias ocasiones, de entrenar correctamente a los reclutas en la armatura, o sea, en el uso de las armas, recurriendo a la muy conocida técnica de golpear bastones clavados al piso, con armas de madera que pesaban aproximadamente el doble del peso que un arma real, afirmando que los reclutas deben entrenarse dos veces al día de esta forma, una en la mañana y otra luego de la comida, mientras que los veteranos deben hacerlo una vez al día de manera in-interrumpida.

Refiere que es crucial que los reclutas adquieran destreza en el manejo del caballo, y recomienda que en los meses invernales, cuando no se puede montar en el exterior, se utilicen caballos de madera, para que se practiquen constantemente las técnicas de montado y desmontado. También hace hincapié en la importancia de entrenar a los reclutas en el uso del arco, en el lanzamiento de jabalina, así cómo en el uso de la honda.

Las palabras de los maestros de combate.

Durante la edad media las recomendaciones hechas por Vegecio para mantener en forma a las clases combatientes se mantienen casi inalteradas, se sigue teniendo en gran estima el correr, el nadar, saltar, el combatir con las armas y el luchar sin ellas, la habilidad de montar y desmontar del caballo, así como otras peripecias que más tarde adquirirían el nombre de Vaulting.

Hans Talhoffer, un conocido maestro de esgrima, en su trabajo de mediados de 1400, muy posiblemente dedicado a Luithold von Königsegg, recomienda, al igual que Vegecio, que el estudiante practique dos veces al día, una por la mañana, y otra después de comer: “practica dos horas por la mañana con esfuerzo, no comas demasiada grasa, practica de nuevo en la tarde por dos horas”. Además, insta al aprendiz a entrenar arduamente:

“Esfuérzate por la integridad y obtén grande dolores en tus practicas caballerescas:

lanzando y empujando rocas, danzando y saltando, esgrimiendo y luchando, en las justas y torneos, y cortejando bellas mujeres.”1

Notemos como Talhoffer se refiera a las prácticas caballerescas, incluyendo el lanzar y empujar piedras, una actividad que se repetirá constantemente en otros trabajos de la época, así como en una importante cantidad de representaciones iconográficas, que en el área germánica se denomina comúnmente como steintossen y se mantiene hasta nuestros días como uno de los deportes nacionales Suizos, y que además se asemeja al consejo de Vegecio de acostumbrar a los reclutas a cargar peso.

También veamos que incluye el salto, una vez más probablemente haciendo referencia al salto de obstáculos, necesario para librar dificultades en el campo de batalla; además incluye a la danza, que será aconsejada por otros autores. A pesar de no mencionarlo directamente, la inclusión del combate a caballo en el tratado reafirma la necesidad de dominar la equitación.

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En una nota similar el rey Duarte I de Portugal, en su trabajo de Livro dos conselhos dedica un segmento al entrenamiento físico, titulado Regimento para aprender alguas cousas armas en el que nos encontramos otra referencia a la marcha de grandes distancias con peso a cuestas:

“En la tercer hora en algunos días va a practicar. Y para practicar debe armarse con todas las armas y va a pie una gran distancia, arriba a [una colina] por una larga distancia, para fortalecerse”, así como otra recomendación para usar armas más pesadas para entrenar, “Y cuando desea probarse con un arma en particular lo hace con una algo más pesada que aquellas a usarse en el día del combate”.2

A finales del siglo XVI, el maestro italiano Giacomo di Grassi incluye al final de su trabajo, un breve apartado dedicado al entrenamiento físico y al fortalecimiento del cuerpo, en donde realiza algunas afirmaciones interesantes, en primer lugar menciona que, en efecto, aquellos que han de combatir, contaban y debían contar con un entrenamiento especializado, su fuerza pues, no era exclusivamente derivada de la labor diaria:

“Verás hombres, caballeros y otros ser más fuertes y ágiles en correr, o saltar o en subir a su caballo, o en girarse sobre su caballo, y aun así no ser capaces de sostener una gran carga como el campesino o el cargador; pero al contrario en correr o en saltar, el cargador o el campesino son más lentos y pesados, y tampoco saben como subirse a su caballo sin una escalera. Y esto procede de ninguna otra causa, que porque cada hombre no se ejercita en aquello en lo que es más estimado”3

Notemos que en este entrenamiento especializado, a un siglo de lo escrito por Talhoffer, o a once de lo escrito por Vegecio, sigue siendo el correr, el saltar y el ejercitarse sobre el caballo lo recomendado. Di Grassi también menciona el uso de armas más pesadas para fortalecer los brazos, de hecho este parece ser su método predilecto, sin embargo, se opone a la manera tradicional de comenzar el entrenamiento con un arma muy pesada, en cambio, recomienda iniciar el trabajo con el peso real e ir incrementando paulatinamente:

“Yo de cualquier manera no comparto su opinión, que para que un hombre fortalezca su brazo use primero un arma más pesada, porque acostumbrado primero a ellas. Luego, las armas ordinarias le parecerán más livianas, pero pienso todo lo contrario, pienso, que primero al fin, no se sobrecargue y sofoque su fuerza, que cargue una espada muy ligera, de tal forma que, pueda moverla de la forma más agil. Ya que el fin de este arte no es levantar o sostener grandes cargas, sino moverse ágilmente.”4

Y continua:

“Pero una vez que ha trabajado con un arma más ligera, entonces es necesario de acuerdo a como él se sienta incrementar la fuerza del brazo, que el tome otra en mano, que sea un poco más pesada, que tal le cree algo más de dolor, pero no tanto, que su agilidad en el movimiento sea amenazada. Y mientras su fuerza se incremente, incremente el peso poco a poco. Así que no tomará mucho para que él sea capaz de manejar muy ágilmente una espada pesada.”5

Adicionalmente Di Grassi resalta la importancia de encontrar un balance en la fuerza y el volumen corporal, esto es, que un hombre sea fuerte pero no excesivamente voluminoso, que pueda mover cualquier cosa, sin que esto lo vuelva torpe:

“Nunca permitas a un hombre ser tan fuerte y voluminoso, que entonces realice un golpe más lento y con menos fuerza que otro que es menos fuerte, pero más ejercitado; y sin lugar a dudas estarán tan casados sus brazos, manos y cuerpo, que no podrá realizar ya ninguna labor de este tipo… pero que el cuerpo, pies y brazos estén tan ejercitados, que las cosas pesadas parezcan ligeras, y que sean capaces de manejar ágilmente cualquier tipo de arman, y en poco tiempo puedan sobreponerse a cualquier dificultad o problema.”6

Otros trabajos de la época.  

El hausbuch Wolfegg, un manuscrito que ilustra pasajes de la vida cotidiana a finales del siglo XV en la zona germánica, presenta varias ilustraciones de la vida cotidiana de un caballero, en ellas se puede apreciar el cortejo de las damas, como Talhoffer lo menciona en su introducción del MS XIX.17-3, así como la importancia de las justas, los torneos y la cacería para la clase noble y caballeresca de aquella época. Sin embargo, la ilustración de mayor trascendencia para este trabajo es la que se denomina “Sol”, pues en ella se aprecian a varios hombres aparentemente entrenando, dos de ellos se enfrentan con bastones, dos más luchan y a sus pies se pueden apreciar dos “federschwert” o espadas de práctica y otra pareja se ejercita en el lanzamiento y levantamiento de rocas.

Un ejemplo más es el Konungs skuggsjá, o El espejo del Rey, un texto escrito a mediados del siglo XIII, dirigido al futuro rey Magnus VI de Noruega. En este se dan consejos al joven príncipe acerca de cómo un rey ha de comportarse y de lidiar con diversos aspectos sociales, políticos y morales. En la sección de “Deberes, actividades y pasatiempos de los guardias reales”, el príncipe pide a su padre “enlistar los modales y costumbres que tu crees que serían apropiadas para mi, si fuese empleado en el servicio real”, dentro de la larga respuesta dada por el padre se enlistan una serie de actividades dignas de un guardia real y de cómo debe entrenarse, aquí, una vez más el vaulting y la equitación surgen como una de las principales recomendaciones:

“…debes preferir las formas de entretenimiento que voy ahora a indicarte. Si permanecerás en un lugar donde los caballos pueden ser montados y tienes contigo a tu caballo, ponte la armadura pesada y montando a tu caballo, entrénate en el arte de montar en la más firme y atractiva manera. Entrénate a presionar el pie firmemente en el estribo; mantén tu pierna rígida y el talón un poco más abajo que los dedos, excepto cuando has de defenderte de una estocada desde el frente; y practica montar firmemente con los muslos presionados. Cubre tu pecho y tus extremidades con un escudo curvo. Entrena tu mano izquierda para sujetar firmemente la brida y el escudo, y tu mano derecha a dirigir la estocada con la lanza de forma que toda la fuerza de tu cuerpo la sostenga. Entrena a tu corcel a virar cuando está en pleno galope; mantenlo limpio y en buena condición; mantenlo herrado firme y correctamente, y provéelo con un fuerte y bello arnés”7

Para cuando no es posible trabajar a caballo, el padre entonces recomienda, usando la armadura, al igual que Duarte de Portugal, el buscar a un compañero con quien practicar algunos ejercicios con espada, con escudo y con broquel, e indica que lo mejor es repetir el entrenamiento dos veces por día:

“Pero si estas en una región o un lugar en donde los caballos no pueden ser usados, entonces has de entretenerte de esta forma: ve a tus habitaciones y colócate la armadura pesada, luego busca a un compañero guardia (quien puede ser local o extranjero) que quiera entrenar contigo y que sepas que está bien entrenado para pelear detrás del escudo o de un broquel. Siempre lleva armadura pesada para este ejercicio, ya sea cota de malla o un gambesón grueso, y carga una espada pesada y un escudo o broquel pesado en tu mano… Si tu consideras importante estar bien entrenado en estas actividades, realiza el ejercicio dos veces al día, si es conveniente; pero no dejes pasar un día, excepto los días sagrados, sin practicarlo al menos una vez; porque es considerado apropiado para todos los hombres del rey el dominar este arte, y aun más, debe ser dominado si es para ser de utilidad.”8

El último consejo del padre respecto al entrenamiento o a los pasatiempos dignos de un guardia real, se refiere al lanzamiento de jabalinas, más pesadas que aquellas a usarse en combate, el tiro con arco y la práctica con la honda, como recomendara Vegecio, pero también se refiere a adquirir habilidad en el uso de las armas con ambas manos, refiriéndose a aquellos que poseen esa habilidad como los más perfectos y peligrosos:

“Si quisieras probar una variedad de ejercicios y pasatiempos, existen varios deportes que uno puede realizar en el exterior, si eso es considerado más entretenido. Para uno puedes tener un asta preparada, algo más pesada que el asta de una lanza, y colocar una marca a cierta distancia como objetivo, así puedes determinar que tan lejos y que tan preciso puedes lanzar una lanza y hacerlo de forma efectiva. También es considerado un deporte y pasatiempo poco común el tomar tu arco e ir con otros hombres a practicar tiro con arco. Otra placentera y útil recreación es practicar el lanzamiento con la honda, y practicar el lanzar rocas como misiles. Anteriormente la costumbre para todos aquellos que deseaban convertirse en expertos en dichas artes y en todos los aspectos de la guerra y caballería era entrenar ambas manos de la misma forma en el uso de las armas. Busca obtener la misma habilidad, si te encuentras dotado para esto, ya que aquellos entrenados en esa manera son los más perfectos en esas actividades y los más peligrosos para sus enemigos.”9

En el trabajo “Using the “F” Word – The Role of Fitness in Historical Fencing” son presentados diversos testimonios y evidencias del entrenamiento seguido tanto por la clase caballeresca, como por la gente común, entre ellos destaca lo atestado por Jean Le Meingre también llamado Boucicaut, que vivió a finales del siglo XIV y que fuera un famoso caballero francés, acerca del entrenamiento de un escudero:

“Ahora cubierto con su armadura, practicaría saltar en la espalda de su caballo; de forma que se vuelva resistente, caminaría y correría largas distancias a pie, o practicaría numerosos y fuertes golpes con un hacha de guerra o un mazo. Para acostumbrarse al peso de su armadura, realizaría maromas vistiendo la malla completa, con la excepción del yelmo, o danzaría vigorosamente en una camisa de acero; colocaría una mano en la silla de un caballo, y la otra su cuello, y subiría sobre él… Escalaría entre dos muros perpendiculares que se elevaran a cuatro o cinco pies sostenido únicamente por la presión de sus brazos y sus piernas, y así alcanzaría la parte más alta, incluso si fuese tan alta como una torre, sin descansar, ni el ascenso ni en el descenso… Cuando estuviese en casa, practicaría con otro joven escudera el lanzamiento de lanzar y otros juegos de guerra, y de esta forma continuamente”10

Más allá de atestiguar nuevamente la cotidianeidad del vaulting, así como el lanzamiento de lanzas y el entrenamiento con armas pesadas, es notable la mención hecha por Bocicaut de la danza, coincidente con lo que recomendaría Talhoffer unas décadas más tarde a su aprendiz Luithold von Königsegg, y que evoca a ciertas danzas castrenses, como las practicadas por los regimientos escoceses. También resulta llamativo el ejercicio descrito por Bocicaut en el que se ha de escalar entre dos muros haciendo uso únicamente de la fuerza de los brazos y de las piernas; actualmente este ejercicio, o uno similar es conocido como Spider Walk.

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Esta obra retoma también pasajes del trabajo del Dr. Karl Wassmannsdorff, un reconocido historiador e instructor de gimnasia alemán del siglo XIX. De acuerdo al autor, Wassmannsdorff “afirmó que el entrenamiento de los caballeros de las zonas germanas al menos desde 1400 incluía equitación, esgrima, salto sobre el caballo, danza, lucha y carrera…”11 otros ejercicios incluidos en el trabajo de Wassmannsdorff son: el Wandlaufen, que es correr sobre los muros, el salto sobre diversos obstáculos, el ya varias veces mencionado Steinstossen, el Stangeschieben, una variación del lanzamiento de lanza o jabalina, y el Strebkatze, similar al juego de jalar la cuerda, pero haciendo uso de telas.

Algunas prácticas militares modernas.

Podemos observar ciertos paralelismos entre las prácticas recomendadas por los antiguos maestros de combate y los entrenamientos llevados a cabo por los ejércitos modernos. Tanto la carrera como la marcha se mantienen vigentes prácticamente en cualquier ejército moderno, la Guía de Entrenamiento Físico del Ejército de los Estados Unidos los considera a ambos como parte del Entrenamiento Militar Inicial: “EMT desafiará tu resistencia cardiorrespiratoria en actividades como: correr en grupos, carrera de velocidad, marcha, campos de obstáculos y de bayoneta…”12

Los consejos de Vegecio y varios de los autores medievales ya citados de implementar el salto de obstáculos son comparables con los campos de obstáculos usados actualmente para enseñar a los soldados a moverse de forma libre en el campo de batalla, aumentar su fortaleza física y mejorar su resistencia cardiovascular.

Aunque las armaduras ya no son de uso cotidiano, el equipo táctico si lo es y es importante que los reclutas se acostumbren a cargarlo, así que la marcha y otros ejercicios con equipo completo son practicados constantemente. De la misma forma el cargar objetos pesados sigue siendo parte del entrenamiento moderno, como parte del Combat Fitness Test de las U.S. Marines Corps es requerido que el aplicante cargue un par de cajas de municiones que pesan aproximadamente 15 Kg. cada una, dicho ejercicio es utilizado en varias practicas de campo. Otro ejemplo de estos ejercicios que involucran cargar objetos pesados es el que enfrentan los aspirantes a Navy Seal de la Armada Nortemericana, donde un grupo de seis hombres deben sostener un tronco que pesa alrededor de 90 kg, y realizar varios ejercicios con él.

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El autor de “Usando la palabra “F”” menciona que el Arzobispo de Uppsala Olaus Magnus en su “Historia de la Gente del Norte” describe como los guerreros nórdicos se ejercitaban moviendo objetos pesados, de forma que, durante el combate fueran capaces ayudar a los compañeros heridos a salir del campo de batalla:

“Piedras o bloque arrojan para aprender con fuerza a mover a un lado obstáculos o levantar objetos pesados, ya que así va a ser de aquellos, que en combate resulten heridos; ya que estos deben ser sacados de la batalla para rápidamente recibir atención médica, deben ser soportados sobre los brazos de fuertes camaradas para que no caigan”13

Con el mismo objetivo se entrena a los soldados modernos en técnicas para transportar a sus compañeros heridos, existen tres técnicas comunes para hacerlo: arrastrar al herido sujetándolo por debajo de las axilas, cargarlo sobre los hombros utilizando la técnica conocida como cargada de bombero, (ambos ejercicios forman también parte del Combat Fitness Test de los U.S. Marines) o cuando se encuentran en grupo, haciendo uso de una camilla o improvisando una.

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Debemos considerar entonces, que la concepción que tenían las sociedades medievales del entrenamiento, así como de muchos aspectos de la vida cotidiana, dista mucho de las ideas que tenemos actualmente. En el caso específico de los ejércitos profesionales es importante recordar que estos comenzaron a conformarse ya entrado el siglo XV y no existe información que respalde la idea de un entrenamiento estandarizado similar al que siguen los ejércitos modernos, sin embargo, esta breve comparación nos permite comprobar la continuidad de conceptos de entrenamiento y preparación física, utilizados desde la antigüedad y que mantienen su validez hasta nuestros días.

Algunas consideraciones finales.

Luego de las varias referencias citadas a lo largo del trabajo podemos afirmar con cierta seguridad que el entrenamiento de un caballero, o esgrimista medieval o del renacimiento, se conformaría más o menos de la siguiente manera. Para adquirir mayor resistencia la marcha, probablemente equipado con su armadura para acostumbrarse al peso, la carrera de velocidad, el salto de obstáculos, y en algunas ocasiones la danza, quizá equipado con armadura, o quizá sobre espadas o un escudo con la finalidad de refinar su movimiento de pies. Para aumentar su fortaleza levantar y mover objetos de gran peso y tamaño, el lanzamiento de rocas, lanzas y jabalinas (normalmente de mayor peso que las usadas en combate). Y como actividades que integraban tanto el acondicionamiento y el fortalecimiento físico, como el mejoramiento técnico encontramos la lucha cuerpo a cuerpo, la equitación, y el vaulting, y por supuesto el uso de las armas, normalmente con pareja y como recomendación casi generalizada recurriendo a simuladores de mayor peso que aquellas que se usarían en combate. Respecto al tiempo de entrenamiento parece que el estándar recomendado sería realizar las prácticas, especialmente aquellas con armas, dos veces por día, una vez por la mañana y una más después de la comida.

Se mantiene aun la incógnita de qué papel jugaban ciertos movimientos o técnicas que actualmente consideraríamos gimnásticos, calisténicos o acrobáticos, pues se pueden encontrar representaciones de hombres realizando actividades como arcos o parados de manos a lado de otros lanzando rocas o practicando con armas.

Algunos podrían criticar la omisión de otras actividades de innegable importancia para las clases nobles y caballerescas medievales como los torneos, las justas, los juegos de guerra y otras actividades similares, pero dicha omisión ha sido deliberada bajo la premisa de que, para combatir en un torneo, para participar en las justas o salir de cacería, el individuo en cuestión debía dominar ya la equitación o el uso de las armas y encontrarse en una forma física decente para competir, siendo todas estas actividades en las que se ponían a prueba ciertas habilidades, no donde se adquirían realmente.

Por ahora queda decir que este trabajo es sólo un adelanto de una investigación que aun está lejos de ser terminada, y por lo tanto será extensamente revisado una vez que otras fuentes hayan podido ser estudiadas más a fondo.

Referencias.

MS XIX.17-3, Talhoffer, Hans. 1v
Duarte I. Livro dos conselhos.
Di Grassi, Giacomo. His True Arte of Defence, plainlie teaching by infallable Demonstrations apt Figures and perfect Rules the manner and forme how a man without other Teacher or Master may safelie handle all sortes of Weapons as well offensive as defensive. Londres,
Di Grassi, Giacomo. His True Arte of Defence, plainlie teaching by infallable Demonstrations apt Figures and perfect Rules the manner and forme how a man without other Teacher or Master may safelie handle all sortes of Weapons as well offensive as defensive. Londres,
Di Grassi, Giacomo. His True Arte of Defence, plainlie teaching by infallable Demonstrations apt Figures and perfect Rules the manner and forme how a man without other Teacher or Master may safelie handle all sortes of Weapons as well offensive as defensive. Londres,
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King’s Mirror. XXX. How A Man Who Wishes To Apply For Admission. Recuperado de:
http://www.mediumaevum.com/75years/mirror/sec2.html#XXVII

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Using the “F” Word – The Role of Fitness in Historical Fencing. Recuperado de: http://www.thearma.org/essays/fit/RennFit.htm#.V1rayvnhCM9
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Army pocket physical training guide. P. 19, Recuperado de: http://www.goarmy.com/downloads/physical-training-guide.html
Using the “F” Word – The Role of Fitness in Historical Fencing. Recuperado de: http://www.thearma.org/essays/fit/RennFit.htm#.V1rayvnhCM9

 

 

 

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